Argentino hasta la muerte

Música: Roberto Rimoldi Fraga
Letra: Pablo Raúl Trullenque

Un poeta la bautizó
con el nombre de Argentina.
Un sol de trigo ilumina
las glorias de su bandera,
cuna del Chacho Varela,
San Martin, Guemes, Moreno
Bustos, Ramirez, Dorrego.
Paladines de una raza,
aquellos que a chuza y lanza
su libertad defendieron.

Cuando el hombre de otras tierras
vio derrumbarse sus sueños,
entre llantos, sangre y fuego
por el horror de las guerras,
mi patria que en su alma encierra
la grandeza del amor,
sin fijarse en el color
le abrio todas sus tranqueras,
sin preguntarle siquiera
raza, credo o religion.

Y aquel que se crea dueño
de esta noble tierra gaucha,
quiera ponerle su marca,
debe pensarlo primero;
que muchos gauchos murieron
por ganar su libertad.
Defender su dignidad
fue principio de esos hombres
que abonaron con su sangre
este suelo sin igual.

Por el orgullo que siento
de ser hijo de esta tierra,
sin rencores y sin guerras,
donde se guarda respeto
por el hombre y sus derechos,
dignificando a lo humano.
Donde no se arma la mano
para matar ideales,
donde flamean los trigales
con un canto de esperanza.

Yo quiero clavar la lanza,
de este homenaje a mi pueblo,
en el pecho de las guerras,
y gritarle al mundo entero
que aquel que tuvo la suerte
de haber nacido en mi tierra,
liberada por centauros,
ya puede gritar bien fuerte
aquellos versos ardientes
de Carlos Guido y Spano:
¡Argentino, Argentino
hasta la muerte!

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